La revelación más grande en mi vida fue haber sido hecho justo en Cristo. Esto cambió la imagen que tenía de mí mismo. Cambió mi visión, mi actitud; mis temores comenzaron a irse. No fue un cambio instantáneo: fue un proceso. Pero la planta que surgió de la semilla de la justicia ha continuado transformándome. Hasta que realmente podamos vernos limpios delante de Dios, la fe será una lucha.