Todo cristiano es nacido del Espíritu (Juan
3:5) y si alguien no tiene el Espíritu, no es de Dios (Ro. 8:9). La experiencia
del nuevo nacimiento que nos une a Dios y nos convertimos en un solo espíritu
con Él (1 Cor. 6:17). Esto puede ser comparado con el pozo de agua viva que
Jesús mencionó en Jn. 4:14.
Jua 4:14
mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él
una fuente de agua que salte para vida eterna.
Sin embargo, hay otra experiencia que Jesús
menciona como "ríos de agua viva" que fluirán desde adentro (Juan
7:37-38).
Jua 7:38
El que cree en mí, como dice la
Escritura, de su interior correrán ríos
de agua viva.
En el momento del nuevo nacimiento, el creyente
es bautizado por el Espíritu en el cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:13).
1Co 12:13
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo
Espíritu.
Sin embargo, al ser bautizado POR el
Espíritu EN el cuerpo no es lo mismo que ser bautizados EN o CON el Espíritu por Jesús. En el primer caso, es el
Espíritu el que nos sumerge en el cuerpo de Cristo. En el segundo caso es Jesús
el que nos llena o nos sumerge en el Espíritu. Son dos eventos diferentes.
La inmersión del creyente nacido de nuevo
en el Espíritu puede ocurrir en cualquier momento después de haber nacido de
nuevo. Se lo menciona en la Biblia como
"La promesa del Padre" (Lucas 24:49, Hechos 1:4, Hechos 2:39), "Ser
investidos con poder" (Lucas 24:49), "Recibir poder" (Hechos 1:8), "Ser
bautizado en o con el Espíritu Santo" (Hechos 1:5 y muchos otros), "Ser llenos
del Espíritu Santo" (Hechos 4:31), "Recibir el Espíritu Santo" (Hechos 8:15-17),
"Espíritu Santo cayendo sobre" (Hechos 10: 44) y "Espíritu Santo viniendo
sobre" (Hechos 19:6). Este evento ocurre después de creer y nacer de nuevo en
todos los ejemplos mencionados.
Hablar en lenguas (orar en el Espíritu) es
una manifestación normal del Espíritu Santo y está disponible para todos los
bautizados en el Espíritu, aunque no todos dan el paso de fe que libera este
don. La profecía es otra manifestación mencionada en la Escritura.
Hay tres clases de lenguas mencionadas en
el Nuevo Testamento. El primer tipo lo encontramos en el día de Pentecostés,
cuando cada hombre escuchó el evangelio en su propio idioma. Estas lenguas no
requieren interpretación. El segundo tipo lo podemos ver en la reunión de la
iglesia, en esta ocasión es que debe interpretarse y no más de dos o tres
personas deberían dar un mensaje en lenguas.
El tercer tipo consiste en orar en el
Espíritu, hablar misterios divinos, cuyo fin es edificarnos a nosotros mismos
así como edificar nuestra santísima fe. Pablo dijo que hablaba en lenguas más
que todos, pero no en la iglesia. Entonces la pregunta es, ¿dónde? En su vida
privada de oración. Él dice que él deseaba que "todos" hablaran en lenguas. Así
que es una forma de oración que está disponible para "todos" los cristianos que
han sido llenos con el Espíritu Santo.
Cuando pedimos el Espíritu Santo con fe,
creyendo que lo recibimos cuando lo pedimos (porque Dios no puede mentir),
entonces sabemos que lo tenemos. Las manifestaciones son diferentes para cada
persona. Pero nosotros no andamos conforme a nuestros sentimientos o la falta
de sentimientos. Caminamos por la fe.
Lu 11:13 Pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial
dará el Espíritu Santo a los que se lo le pidan?
Cuando creemos que la unción y el poder del
Espíritu se ha derramado sobre nosotros, podemos comenzar a liberar los dones
del Espíritu en nuestras vidas.
El lenguaje de la oración celestial existe
en el creyente que ha pedido ser lleno del Espíritu Santo. Es sólo cuestión de
liberarlo. A medida que alabamos a Dios en español, podemos simplemente cambiar
a un lenguaje celestial que nuestra mente no comprende.
Es similar a cuando recibimos inspiración
para una canción. La escuchamos en el interior, pero la manifestamos cuando tomamos
papel y lápiz y escribimos las impresiones que hemos tenido. Dios no nos obliga
a escribir, ni tampoco es "escritura automática" sino que ponemos
nuestra voluntad para que la manifestación sea posible.
Lo mismo sucede con el hablar en lenguas.
La inspiración del Espíritu está dentro, y nosotros proveemos nuestras cuerdas
vocales, la lengua, los labios y la voluntad. Nosotros podemos comenzar y
parar; hablar en voz alta o en voz baja
como deseemos. El Espíritu da la inspiración, pero cuánto queramos liberar,
está bajo nuestro control.
Así es también con los otros dones del
Espíritu. Tendremos inspiraciones,
ideas, e impresiones del Espíritu Santo, y comenzaremos a tomar pasos de fe con
nuestras palabras y acciones para bendecir a otros.
Sabemos que sabemos que la capacidad de
Dios está dentro de nosotros y que Él quiere que fluya a través de nosotros.
Pero tenemos que salir de la embarcación. Dios no nos obliga a estas cosas, no
toma nuestros cuerpos y nos hace hacer
cosas sin nuestra cooperación. El poder de Dios está disponible a todo creyente.