Encontramos
que la mayoría de los Cristianos malinterpretan lo que Juan estaba diciendo en
1a de Juan 1:9, asumiendo que Juan estaba hablando de confesar nuestros pecados
uno por uno a medida que ellos ocurren, para mantenernos salvos.
Veamos lo
que Juan estaba diciendo en 1ra de Juan 1:
5Este es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en Él. 6 Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en
tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo
pecado.
8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le
hacemos a Él mentiroso, y Su Palabra no está en nosotros.
Por favor note
lo que dice Juan en el verso 5. Dice este es el mensaje (el
Evangelio…). Juan está por dar un resumen del mensaje del Evangelio. Él perfila que la gente
puede pertenecer a dos grupos.
El primer grupo
son aquellos que dicen que no tienen pecado y por lo tanto, no ven la necesidad
de clamar a un Salvador. Estos se
engañan a sí mismos y mienten contra de la verdad del mensaje del Evangelio.
En
el versículo 8, Juan declara que si
alguna persona dice que no tiene pecado (y por lo tanto, no tiene necesidad de
Cristo), la verdad del Evangelio no está en ellos. Ellos no han creído que son pecadores y que
necesitan aceptar que Jesús sea su Señor. Ellos se engañan. Esto es porque, el
mensaje fundamental del Evangelio (vs, 9), que hemos escuchado de Cristo, afirma
que tenemos pecado y que Él es el único Redentor capaz de limpiarnos de
nuestros pecados del pasado, presente y futuro!
Todos
nuestros pecados fueron perdonados y limpiados en el momento que hicimos a
Jesús nuestro Señor.
La palabra
“confesar” (vs 9) es traducida de la palabra Griega: “homologeo” y quiere decir
aceptar o reconocer.
Podríamos
parafrasear vs. 8-9 y decir: “Si decimos que no tenemos pecado y por lo tanto
no tenemos necesidad de un Salvador, nos engañamos a nosotros mismos… no
obstante, si aceptamos (reconocemos) nuestra pecaminosidad (aceptando así
nuestra necesidad de un Salvador), estamos reconociendo la segunda parte del
mensaje de Jesús: "Que Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad."
¿Qué significa ser limpiado de toda maldad? Pablo declara
en Ef. 4:24 que nuestro espíritu es hecho por Dios ¡verdaderamente santo!
“y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de
la verdad!” (Ef. 4:24)
En
1ra de Juan 1:10, dice que aquellos que no creen en el mensaje, que están en
pecado y tienen necesidad de un Salvador, han hecho de Él y Su mensaje una mentira
y la Verdad de Su Palabra no está en ellos.
El
segundo grupo, formado por aquellos que escucharon, entendieron y actuaron según el mensaje, son los
Cristianos. Estos no sólo se
reconocieron a sí mismos y ante Dios como pecadores, sino que también clamaron
a Jesús para que los salvará (como Pablo lo señaló en Rom. 8:8-10), creyendo en
el corazón que Jesús es el Señor.
Entonces, 1ra
de Juan 1 fue escrita para ilustrar sobre aquellos que pensaban que estaban
bien con Dios pero estaban caminando en tinieblas. En el versículo 5, Juan comienza el resumen
del mensaje del evangelio para los incrédulos, no para creyentes. “Entonces, este es el mensaje…” El versículo 9
se refiere al momento inicial de venir al Señor, reconociendo el pecado que hay
en sí, confesando y creyendo en Jesús. El capítulo 2 continúa hablando de los
creyentes (el segundo grupo), “Hijitos míos…” Nuestro abogado vive por siempre para
interceder por nosotros y podemos acercarnos confiadamente al trono de Su
gracia, para encontrar gracia y ayuda en tiempo de necesidad. (Heb. 4:16)
Esto no
quiere decir que un Cristiano nunca tiene que arrepentirse de sus pecados. El
arrepentimiento es saludable en cualquier relación, pero la relación no se
termina si no existe el arrepentimiento en uno de los participantes. La
comunión íntima sufre, pero la relación sigue viva. Así es
con Dios. Si pecamos, hay un beneficio en comunicar a Dios el reconocimiento de
nuestro pecado y agradecerle por Su gracia. El arrepentimiento no es necesario para
mantener la salvación, pero es de ayuda para mantener la comunión con Dios y la
sensibilidad al Espíritu”.
El pecar
continuamente sin confesarlo puede endurecer el corazón y traer
autocondenación o peor, el rechazo de la gracia de Dios.
“Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que
retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.” (Heb. 3:14)